¡Artes escénicas en el currículum, ya!

A pesar de que las diversas manifestaciones artísticas (música, pintura, artes visuales, danza, teatro, etc.) gozan de un  prestigio social entendidas como “alta cultura”, en el sistema educativo quedan relegadas al margen y en ocasiones, como ocurre con el teatro o la danza, al margen del margen.

Asumimos que la función contemporánea de las artes es básicamente integradora y relacional, ya que pretenden conectar con todos los sustratos de la realidad que compartimos, y no solo como una manifestación de la “alta cultura”, a la que solo tienen acceso determinados estratos sociales. Entendemos que los artefactos culturales no son privilegio tan solo de unos pocos que los producen, los reparten y los disfrutan, sino un derecho de todos y cada uno de los ciudadanos.

Desde su dimensión social, las artes han de ser implementadas como mediadoras de participación ciudadana en diferentes proyectos que promuevan la creación de redes de apoyo para reforzar el sentido de pertenencia a una comunidad y reajustar las relaciones a nivel familiar, grupal y social.

Partiendo de estos presupuestos se han de implementar políticas que se concreten en los siguientes objetivos.

1) Incrementar el acceso a los bienes culturales. Favorecer el acceso físico, intelectual, cultural, emocional  y social a los recursos artísticos, para beneficio de todo el mundo. Facilitar el acceso significa hacer posible que una mayor diversidad de usuarios utilicen los recursos artísticos para su desarrollo y empoderamiento social y personal.

2)  Luchar contra la exclusión social y cultural. Asumir la responsabilidad de contribuir al proceso de cambio social, ayudando a los sectores de la comunidad con problemas de exclusión, mediante los  diferentes lenguajes y manifestaciones artísticas. Por lo que se han de impulsar asociaciones interculturales que colaboren en la integración de colectivos desfavorecidos, acciones artísticas promovidas desde el tejido asociativo del voluntariado, fundaciones para la integración y la igualdad, cooperantes en ONGs, etc.

3) Alfabetización artística. Consiste en esencia en formar la mirada y educar el oído dotando a los ciudadanos y ciudadanas de una competencia sígnica que les permita entender el arte de la sociedad en que viven e interpretar los signos utilizados en sus diferentes manifestaciones (artes visuales y plásticas, danza, teatro, música, etc.).

4) El arte como opción de ocio. Dotar a todos los ciudadanos de unas capacidades mínimas  que permitan a las personas llegar a ser usuarios activos, reflexivos y críticos de los recursos y bienes culturales capaces de valorar y disfrutar de arte y considerar su práctica/ participación/ visualización como una opción de ocio. Se trata de ayudar a provocar el disfrute y goce estético e incrementar el conocimiento y la apreciación de las artes, para ampliar y enriquecer en  el usuario de los bienes culturales su horizonte cultural, emocional e intelectual y formar ciudadanos con pensamiento crítico.

Para alcanzar estos objetivos se han de diseñar unas políticas educativas que cambien el papel que a las artes escénicas y a las artes en general se les ha dado en la LOMCE.  Esta ley ha relegado la enseñanza de las artes a la mínima expresión dentro del currículum, desdeñando que el arte es una forma de conocimiento, que sin él es difícil ensanchar la comprensión y la construcción del mundo, y que, asumido como experiencia y práctica transformadora, permite a las personas cambiar su entorno individual, social y comunitario a partir de explorar y asumir diversas prácticas éticas y estéticas.

Asumimos que el arte juega un papel fundamental en la educación ya que es la manera que tenemos las personas de expresar nuestra creatividad y nuestra personalidad Partimos de la convicción de que en el ámbito educativo, las artes son favorecedoras de dinámicas de integración escolar, social y cultural mediante propuestas relacionadas con el fomento de actitudes para la tolerancia, la solidaridad y la convivencia, de que promueven una conciencia crítica frente a los mecanismos de exclusión social, y de que se convierten, a la larga, en un proceso consciente de crecimiento individual y colectivo.

En los niveles educativos obligatorios la enseñanza artística ha de consistir en una educación estética para todos, centrada en tres ejes fundamentales: el conocimiento de los artefactos culturales realizados en los diferentes momentos históricos y por sociedades distintas, el desarrollo de la expresión creadora y la apreciación y valoración de los productos culturales.

La comprensión, atención y respeto a la diversidad cultural ha de ser una preocupación prioritaria para la educación actual y el arte puede ser el espacio más adecuado para  alcanzar este fin. Nuestros jóvenes se han encontrado con una sociedad que les lleva a convivir simultáneamente en diferentes contextos simbólicos (familiar, escolar, grupal y virtual) conformados por valores culturales estéticos y, sin duda, éticos, diferentes e incluso con frecuencia contradictorios. En este sentido el arte  es el mejor escenario para que se escuche su voz.

Para poder ahondar en la educación integral se han de incluir las experiencias artísticas en interacción con las científicas y las humanísticas. El arte es la herramienta mediante la cual los adolescentes y los jóvenes desarrollan su “yo”.  Por otra parte,  es el mejor escenario para que se escuche la voz de los adolescentes y de los jóvenes, porque si no pueden acceder al arte en cualquiera de sus manifestaciones no pueden acceder a una formación plena.

El arte no se debe subordinar a otras asignaturas, pero sí hay que tener en cuanta que existe una relación multilateral entre todas ellas. Esto nos lleva por una parte, a que teniendo en cuenta que el currículum se organiza en materias, han de existir unas asignaturas específicas, que en principio podrían ser las del actual currículum (en Primaria, Educación Artística; y en Secundaria: Artes escénicas, Artes visuales y Música) pero con diferente categoría y horas como propondremos a continuación. Y por otra, desde el enfoque de la reconstrucción social y multicultural, se pretenderá preparar al estudiante para el cambio social y promover la diversidad social y cultural, cuestionando y cambiando el sistema normativo del arte de la cultura dominante. En este sentido hay que educar a los estudiantes para que sean capaces de examinar críticamente sus propias experiencias vitales, la división social en su entorno y su propio grupo. Y esto lo deben hacer trabajando juntos por encima de las diferencias de género, de religión, de nacionalidad o de capacidad, y practicando así activamente la democracia en todas las fases del proceso de enseñanza-aprendizaje. Los estudiantes han de tener un papel activo en la construcción del currículo y para ello se trabajará por proyectos y en torno a temas, lo que facilitará el estudio interdisciplinar y globalizado e incluso el trabajo interniveles.

Centrándonos, concretamente en las artes escénicas exigimos que en la LOMCE es necesario introducir los siguientes cambios para dar a esta materia el lugar que le corresponde en el currículum dado su potencial pedagógico. En consecuencia de todo lo anterior se han de llevar a cabo unas modificaciones del currículum escolar concretadas de la siguiente manera:

a) Dar a las materias artísticas la misma consideración que tienen las asignaturas tradicionalmente consideradas como troncales u obligatorias.

b) En Primaria: a) añadir un bloque de contenido centrado en la Dramatización, en todos los cursos; b) eliminar las horas semanales de Religión y añadirlas al Área de Educación Artística, de ese modo esta materia tendría la misma consideración que las demás asignaturas obligatorias. Los centros religiosos podrían utilizar las horas de libre disposición  para impartir la enseñanza religiosa.

c) En Secundaria: las Artes Escénicas, las Artes Visuales y la Música han de tener el carácter de obligatorias y ser cursadas por todo el alumnado a lo largo de los cuatro años de este nivel educativo.

e) Desde la Administración educativa se han de fomentar y financiar  proyectos y acciones en los que artistitas de diversas disciplinas (danza, teatro, artes visuales, música) intervengan en los centros educativos trabajando conjuntamente con el profesorado.

f) Los centros educativos, además de instituciones que ofrecen a los alumnos la oportunidad de aprender, se han de convertir en organizaciones que estimulen oportunidades de formación de los profesores financiadas por al Administración educativa, y en espacios de relación con las familias y con toda la comunidad educativa.

En conclusión y a pesar de que el Ministro de Educación ha hecho gala de su voluntad de diálogo, sin embargo ha hecho caso omiso que con respecto a las artes y a las artes escénicas se le han planteado. Entre otras:

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